La (desastrosa) alternativa del inventor del toreo

Por Álvaro Acevedo

Tal día como hoy, pero hace 113 años, tomó la alternativa en Madrid el mayor revolucionario de la historia de la Tauromaquia, Juan Belmonte, y el escándalo fue histórico. Es decir, lo de Morante del pasado 12 de octubre fue una tarde de ejercicios espirituales al lado de un espectáculo que acabó como el rosario de la aurora. La foto que ilustra este texto da una somera pista del desastre, con parte del público lanzado al ruedo y no precisamente para sacar a alguien a hombros. Es decir, lo del “baja tú” no valía para estos tipos.

Enrarecido el ambiente desde la previa por el altísimo precio de las entradas, la plaza vieja de Madrid, la de la Carretera de Aragón, se llenó pese a todo para presenciar al que luego llamarían Pasmo de Triana recibir la alternativa de Machaquito en un cartel que completaba Rafael El Gallo. Hasta 11 toros tuvieron que salir al ruedo, pues 5 fueron devueltos unos por cojos, otros por mansos y otros por feos, con la particularidad de que la bueyada de Doña Prudencia Bañuelos elegida para la ocasión ni siquiera era la anunciada, sino la sustituta de una corrida de Guadalest que no había tenido el visto bueno de las autoridades.

Pero el toro de la ceremonia no fue tampoco de Bañuelos toda vez que el titular fue devuelto y también el primer sobrero, saliendo como primero tris un becerrote de Olea que, aparte de no tener apenas cuernos, tampoco tenía divisa. De lo que le dijo Machaquito a Juan Belmonte en la ceremonia no hay noticias y tal vez ni siquiera Juan se enterase, tal fue la pitada de fondo durante la entrega de trastos. Por manejar malamente el estoque, los silbidos volvieron a sonar tras la muerte del animal. 

También le devolvieron el sexto, al parecer de espantosa presencia, para que saliera el undécimo de la negra tarde, un choto de origen incierto. “Quizá fuese de los desechados de Guadalest”, puede leerse en la crónica de ABC del día siguiente. Belmonte, tras varios pinchazos, no pudo ni terminar de matarlo al lesionarse la muñeca, teniéndolo que hacer Machaquito tras arrebatarle a la fuerza el estoque. Un numerito, vamos…

No sé si alguien le espetó que no dejara de estudiar, o si algún cronista escribió que la Fiesta después de aquello se acababa, pero el caso es que Belmonte se retiró 23 años después, y que nosotros aquí seguimos viendo torear a los que todavía, sin ni siquiera saberlo, siguen emulándolo.

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